miércoles, 8 de diciembre de 2010

¡¡No sé expresarme!!

   El otro día, no pude ir a clase (porque tenía que trabajar) y mis compañeras me contaron que hicieron un dictado de formas geométricas.
  Cuando me explicaron lo que tenía que hacer, me pareció muy divertido a la vez que sencillo. Resulta que tenía que describir un simple dibujo de formas geométricas a otra persona y ésta lo tenía dibujar sin hacer preguntas. ¡¡Ná..., poca cosa!!
   Cuando llegué a casa, llamé a mi novio para que viniese a estudiar (él aún sigue en la carrera) y me dispuse a hacerle el dictado. Confiaba en que iba a resultar algo fácil y que entre él y yo nos entenderíamos perfectamente, hasta que descubrí que hacer que otro dibuje exactamente lo que uno narra puede resultar muy frustrante.
  Al principio, a él le costó contenerse a la hora de hacer preguntas, resoplar o rascarse la cabeza de desesperación pero, una vez pasada esta fase, fui yo la que se quedó sin recursos. Se me olvidó completamente decirle la dirección que debería tener la hoja, un dato que trastocaría el resto del dibujo. A medida que describía el dictado, mi ansiedad iba aumentando... ¿Cómo me era imposible describir la distancia que veía entre dos rectángulos? Esa ansiedad llegó a tal grado que empecé a confundirme entre prismas y triángulos, llamaba cuadrado a lo que era un rectángulo, "eso" a los círculos y "lo anterior" a lo que ya había explicado...
     En mi mente, se tropezaban de forma aparatosa lo que se supone que eran recursos para expresarme y ninguno era el adecuado o decía lo suficiente. Asique mi boca se dedicaba a decir: “Eeeehhhh….., estoooo….., a veer…….”. A pesar de la situación, el pobre de mi novio supo mantener la compostura e intentar entenderme lo mejor posible.
    Llegué a pensar que la situación mejoraría cuando realizase el segundo dictado admitiendo preguntas pero, nada más lejos de la realidad, sí mejoraron las figuras, sí mejoró la comunicación (porque él podía hacer preguntas) y, por supuesto, el dibujo. Pero lo que no mejoró en absoluto fue la forma de expresarme. Ya podía darle la vuelta al dibujo, poner los dedos encima para medir distancias, buscar similitudes con el dictado anterior…que no paraba de pensar en que tenía que hallar la forma de explicar algo tan sencillo a alguien que no lo estaba viendo.
   En fin, la sensación fue buena al ver que el segundo dibujo se ajustaba a lo que describía pero no pude evitar pensar en que, cuando llega el momento, ¡¡NO SE EXPRESARME!!

1 comentario:

  1. :) Vale. Una buena narración de la experiencia... que debió ser extraordinaria :D
    Pero falta reflexión sobre el hecho en sí, es decir, sobre el acto comunicativo. La idea es que ahora generalices sobre el papel que tienen tanto el emisor como el receptor a la hora de conseguir un acto de comunicación adecuado y también de la importancia de que el canal esté abierto.

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